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SEGA Neptune, el arca perdida de SEGA

Hablar de Neptune es hablar de la época en que SEGA estaba a mitad de un delirio de grandeza que pocos entienden hoy por hoy. En 1994 la carrera entre SEGA y Nintendo era total: Nintendo apostaba fuerte con su alianza con las third que por aquel entonces desarrollaban sus títulos mainstream para Super Nintendo, Sony apenas aparecía en el panorama sin hacer sombra a las dos grandes de los videojuegos, Microsoft estaba muy ocupada corrigiendo bugs para Windows 95 y SEGA pues, pensaba en colocar en el mercado un hardware que pudiera aplastar a la 16 bits de Nintendo que ya tenía una muy buena tajada del mercado.

SEGA 32X

Para finales de ese mismo año SEGA ya había sacado al mercado el llamado Proyecto Mars que acabó siendo 32X, SEGA vendía la idea de que con este add-on Genesis / Mega Drive se convertiría automáticamente en una máquina 32 bits, cosa que no pasó de ser un mal chiste. De paso, por aquel entonces el proyecto Saturn apareció solo unos días después que 32X, como muchos sabrán la verdadera consola 32 bits fue Saturn y no 32X, mucho menos Neptune.

Lo realmente molesto de 32X era que en realidad era un aditamento bastante incómodo para acoplar, si por ejemplo conectas Genesis / Mega Drive + SEGA CD/Mega CD + 32X tenías prácticamente una torre de dos pisos de consolas con estacionamiento incluido, lo peor de todo es que cada uno de los aditamentos requería su propia fuente de poder lo que lo hacía realmente incómodo andar enchufando todos y cada uno de ellos, además de la conexión de video entre la 32X y la Genesis/Mega Drive.

Pero SEGA quería ir más allá y decidió embarcarse en el proyecto Neptune debido a lo costoso y complicado que al parecer significaba fabricar unidades 32X, Neptune es en esencia una consola Genesis / Mega Drive + 32X todo en uno. Se supone que Neptune funcionaría con juegos de Genesis / Mega Drive y 32X de forma nativa sin necesidad de acoplar algún aditamento, además de su capacidad de conexión con SEGA CD/Mega CD. La verdad es que para 1994 SEGA pretendía tener en el mercado tres sistemas nuevos: SEGA CDX/Multimega (proyecto parecido a Neptune pero en vez de integrar 32X con la Genesis/Mega Drive integra esta última con SEGA CD/Mega CD, esta consola sí que llegó a ver luz) Neptune y Saturn. Todos compitiendo contra Super Nintendo que era un sistema más que consolidado, con el “fork” que significó la salida de PlayStation por parte de Sony, y lo más grave aún: compitiendo entre si.

Prototipo SEGA Neptune

Al parecer hubo alguien iluminado en SEGA pudo ver esto y decidió echar para atrás el proyecto Neptune, sólo quedó en un proyecto inacabado el cual se conservan unas muy pocas unidades prototipo que según están funcionales y que algunos selectos coleccionistas muestran en ferias de videojuegos, también se habla de modelos que eran carcasas vacías, de todas formas Neptune como objeto de colección tiene un valor impresionante ¿quién no quisiera tener en su colección una consola que jamás vio luz en el mercado? Pero como objeto de mercado para SEGA fue la más clara señal de que había un pequeño gran problema de comunicación dentro de sus oficinas y viéndolo más allá, un problema de entendimiento de mercado ¿qué clase de compañía lanza al mercado dos consolas vendiéndolas como consolas 32 bits compitiendo entre si? SEGA desde luego. Todo este rollo Neptune, 32X, CDX y Saturn hizo confundir a los potenciales compradores que, sumado al precio de salida de Saturn se vieron seducidos a probar aquella rareza llamada PlayStation, de ahi todo es historia.

SEGA Neptune creado por un entusiasta, nada mal

Muchos jugadores se preguntaban “¿compro la 32X o la Saturn? ¿O me espero a Neptune? ¡Ah pero también esta CDX!“, esa confusión llevo a SEGA a tener que replantearse su estrategia de mercado, en realidad la única y verdadera consola 32 bits era Saturn y no 32X como solían promocionar, ni hablar de Neptune que jamás vio luz, mucho menos CDX / Multimega que aunque tiene un diseño bastante acertado y compacto no dejo de ser otra curiosidad, todo esto obviamente fue perjudicial porque muchos usuarios se decantaron por acoplarle a su Genesis/Mega Drive una flamante 32X pensando que tal vez tendrían una Saturn de bajo costo, algo totalmente falso y risible, yo mismo me confieso que babeaba por 32X. Así pues Neptune quedó en una mera curiosidad para la posteridad.

Creo firmemente en las buenas intenciones de SEGA con respecto a Neptune, el problema es que el tiempo en que se vivía la guerra de consolas no había cabida para una nueva 16 bits “y medio” entre tanto proyecto de máquinas de 32 y 64 bits: Nintendo estaba enfocada con Sillicon Graphics Inc. en el llamado “Project Reallity” que terminó desembocando en lo que conocemos hoy como Nintendo 64 después del divorcio con Sony y Philips que desarrollaron sus respectivos proyectos: uno muy exitoso y otro muy pobre. Panasonic, Sanyo y Goldstar se subieron al tren de la potencia multimedia del “estándar” de Trip Hawkins llamado 3DO.

Simple y llanamente Neptune moriría comercialmente a poco tiempo de salir al mercado, teniendo tantas alternativas superiores era bastante difícil abrirse paso.

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